Yo Vegana
Pues lo cierto que el ser vegana no nació de mí, aunque siempre he sido antitaurina, y no puedo ver sufrir a otro congénere, ya sea bípedo o cuadrúpedo. Esta aventura nació gracias a mi pareja de vida, Fernando.
Un día indefinido de la semana, por la tarde (cuando por causas de la vida y la mala gestión política) ambos nos habíamos quedado en paro. Fer me propuso el ser veganos, (no el intentarlo, sino el serlo, porque ya sabemos lo que dice Yoda sobre el intentar las cosas ;) Así que en mi paseo por el parque le estuve dando vueltas a esta propuesta.
Me parecía el paso más razonable que puede dar un ser humano, era tan lógico, tan natural el serlo... Porque de la misma forma que no asesinas a tu vecino de 5 años y te lo comes al horno con un estupendo relleno de coliflor, ¿Por qué lo vas a hacer con el lechón que apenas tiene días de vida?
La barrera que permite uno y condena otro es el Tabú, la Educación, el Centrismo que sufre el ser humano desde la cuna. Nos hacen creer que el resto de congéneres están aquí para servirnos, para poder esclavizarlos y poder sacar beneficio de su sufrimiento y muerte.
Lo cierto es que cuando empezamos esta aventura, yo no veía las porciones de animal congelado de cualquier supermercado, como lo que son, animales asesinados, esclavizados (porque así se llama cuando no tienes libertad) y torturados. Simplemente eran trozos de carne, sin ninguna empatía hacia ellos, como una caja de galletas o un bote de champú. Objetos que me hacen la vida más fácil.
Mi actitud ante los animales descuartizados de los supermercados comenzó a cambiar después de unas semanas. El tener una nevera llena de colores por las frutas y verduras, de cosas frescas, vacía de karma y de trozos de cadáveres marca mucho. Es un relax mirar la nevera (cuando esta llena, porque aveces da una penita ;)
Ahora evito pasar por la pescadería o la carnicería, para mí es una película de terror, verdadero terror y tortura, que aceptamos como algo normal y correcto.
Cuando voy con amigos omnívoros, no puedo evitar cierto estremecimiento cuando se comen un trozo de ese animal desangrado y descuartizado. Y me es inevitable pensar en los zombies (demasiadas películas de serie B) Me estremezco tanto por el animal que están devorando, como por el efecto que puede hacer la carne muerta en su organismo.
Ahora cuando hacen barbacoas por mi pueblo (que son muy dados a ello) no huelo comida, huelo carne quemada, y tengo que salir de ese olor tan repugnante a muerte y escarnio...

Y me pregunto a que olerá el brazo del cocinero sobre las brasas ¿Quizás el olor no sea muy diferente? y ¿sí huele bien? ¿Te lo comerías? ¿Por qué no? si huele bien, debe saber bien. Esta es la filosofía que nos han inculcado, si algo me gusta me lo quedo, da igual cuanto sufrimiento y muerte se esconda detrás, lo importante es lo que YO quiero.
Mi vida a mejorado indiscutiblemente, mi salud nunca ha estado también, he perdido peso, con todo lo que ello implica (más agilidad, más energía, más ganas de hacer cosas) El factor moral también juega un gran papel, ya no hay culpabilidad (por poca que tuviera) a la hora de comer, ni de vestir, ni de disfrutar de mi tiempo de ocio (aunque nunca he necesitado ni entendido la necesidad de causar terror y estrés a otro ser vivo para mi divertimento)
Quizás la vida se hace un poquito más difícil, pero merece la pena por todo lo que un@ gana. Es un sacrificio muy pequeño cuando sabes que no eres uno de los millones de impulsores de la enorme rueda dentada que lo va arrasando todo a su paso...
Nosotros devoradores de animales
Nosotros devoradores de plantitas ;)
Ahhhh! el amorrrrrr...



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que cambio!!! los felicito!!!
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